Todos los movimientos que realizamos con las manos al hablar no son
casuales, sino que transmiten al interlocutor datos que pueden complementar o
incluso suplementar la información transmitida oralmente. ¿Pero este movimiento
de las manos es un comportamiento que se aprende o, por el contrario, está
escrito en nuestros genes?Jana M. Iverson, de la Universidad de Indiana, y Susan Goldin Meadow, de la Universidad de Chicago, han comprobado recientemente que los ciegos de nacimiento, a pesar de que carecen de un modelo visual al que copiar, gesticulan hasta cuando hablan con otro invidente. "Los gestos son producidos por los oradores de todas las culturas y conocimientos lingüísticos, y emergen en el niño incluso antes del desarrollo del lenguaje", han escrito estas investigadoras en la revista Nature. Iverson y Goldin piensan que los movimientos de las manos no dependen de un modelo preestablecido, sino que todo indica que son inherentes al propio proceso del lenguaje, para así facilitar la comunicación.
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