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miércoles, 7 de agosto de 2013

Los días soleados tenemos peor memoria

Psicólogos australianos de la Universidad de Nueva Gales del Sur han demostrado que los días grises y lluviosos, con un clima desapacible, son buenos para el cerebro y la memoria, y mejoran la capacidad de recordar. Por el contrario, los días soleados nuestra memoria funciona peor.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores llevaron a cabo experimentos en una tienda en la que, durante dos meses, registraron a través de una serie de tests si los clientes recordaban diez objetos que previamente habían sido colocado sobre el mostrador. Asociando las respuestas al clima, descubrieron quelas personas que visitaban el establecimiento en días lluviosos resolvían mucho mejor la prueba que quienes acudían en días soleados. Concretamente, los primeros recordaban hasta tres veces más objetos que los segundos. Sin embargo, en días soleados las personas estaban de mucho mejor humor.

Los autores, dirigidos por Joseph P. Forgas, aseguran que cuando la gente se encuentra de buen humor tiende a estar más desconcentrada y a prestar menos atención a lo que le rodea. Por el contrario, según explicaban en la revista Journal of Experimental Psychology, un estado de ánimo negativo, inducido por un día gris, favorece un modo de pensar más meticuloso y concienzudo, con mayor atención y capacidad de recordar.

sábado, 1 de junio de 2013

¿De dónde procede el nombre de JUNIO?

Junio es el sexto mes del año de nuestro calendario y era el cuarto del primitivo calendario romano, en el cual el año comenzaba en marzo.

La diosa Juno, Hera para los griegos.
Hay discrepancias en torno al origen de su nombre. Hay quien afirma que se llama así en honor a Lucio Junio Bruto, el fundador de la República Romana en 509 a. de C. Sin embargo, algunos autores sostienen que lleva ese nombre en homenaje a Juno, la diosa romana que personificaba el ciclo lunar, equivalente a la Hera de los griegos. Una tercera hipótesis es que el mes de junio se llama así por estar dedicado a la juventud, a partir de junior, junioris el comparativo de juvenis, -e 'joven'.


En la iconografía romana, el mes de junio se representaba con la imagen de un joven desnudo que señalaba con una mano un reloj solar, mientras sostenía en la otra una antorcha encendida. El reloj solar era una referencia al hecho de que el sol empieza a bajar en el hemisferio norte a partir del solsticio de verano, que ocurre alrededor del día 21, y la antorcha representaba los calores de la estación.